Me gusta hacer un poco de todo en el día a día. Disfruto trabajar, pero también hacer ejercicios, escuchar una canción, cocinar o hacer las compras. Sentarme en una plaza al menos diez minutos, escuchar el sonido del viento y el silencio. Trabajar en mis proyectos, leer, aprender algo nuevo, pero también escuchar chistes sin sentido en Tiktok.
Es mentira que para ser una persona productiva debes ser rígido y pasarte el día “ocupado”, después de todo ¿qué significa eso? ¿qué es ser una persona productiva?
A estas alturas no lo sé, la sociedad acostumbra tanto a sus ciudadanos a ser esclavos, que muchos repiten con orgullo frases que reflejan lo abrumados que están con sus ocupaciones.
“No tengo tiempo para nada” dicen con orgullo, olvidando que la experiencia de la vida se trata de tener tiempo al menos para ti, para lo que realmente te importa y genera valor.
A diario me asombra ver personas que pasan el día sufriendo en trabajos que odian, pero no tienen tiempo para hacer actividad física o comer de forma consciente, disfrutando los alimentos. La autodestrucción está de moda y ser víctima de sí mismo también.
En realidad desde que tengo conciencia me propuse llevar una vida llena de todo, una existencia sesgada genera infelicidad y frustración.
Mucha gente vive para sus trabajos, sus hijos o sus relaciones, pero se dejan de lado a sí mismos. Son presos de una cárcel que ellos han creado, viven corriendo, apurados, intentando llegar ¿a donde?
Muy seguramente ni ellos mismos lo saben, la sociedad presiona de tal manera con sus reglas y necesidades impuestas que es muy fácil perderse en los deseos ajenos.
La gente feliz procura tener pequeños grandes momentos en el día. No es sano vivir desconectado de ti de lunes a viernes esperando volver a la vida el fin de semana.
