Todo es relativo, cada persona tiene su parcela de realidad y su forma de ver el mundo, por esa razón no se debería afirmar nada categóricamente, sin embargo, me atreveré a hacerlo, porque cuando se habla de soledad tengo un máster.
La soledad no es la mejor opción para vivir. Sin embargo, es mucho mejor estar solo que con alguien para huir de ella. No cualquiera es compañía y no me refiero solamente a la pareja o a las relaciones sexo románticas. No con todos te la llevas bien, no todo el mundo te agrada, no con todos funcionas.
Sin embargo, no romantizo la soledad, no es un camino de flores ni un lugar para quedarse, aunque, en esta época, decir que es maravillosa está de moda.
El internet está lleno de gente que le cuenta al mundo que son solteros por elección, que no tienen amigos, que odian a la gente, obviamente en algunos casos será cierto, pero en otros, parece una máscara del ego para no mostrar la necesidad de amar y ser amado, que todos, hasta quienes la niegan, poseen.
En estos tiempos mostrarse como un cínico da ventaja, ser sentimental es sinónimo de imbecilidad y no es así, no eres un subnormal ni un débil si sueñas con tener relaciones significativas, si tu plan de vida contempla, tal vez no casarte del modo en que la sociedad lo plantea, pero si formar vínculos que puedan tener continuidad y generen valor.
Soy de relaciones largas, por eso sé que el tiempo en lugar de dañar las relaciones, las consolida, no se puede querer lo que no se conoce y el amor no llega de la noche a la mañana.
Es bueno estar con uno mismo, cuando llegas a conocerte a profundidad consigues tener una relación espectacular contigo, pero también es agradable conectar con otros, compartir mundos.
Romantizar la soledad impide ver que, fundirse con ella de forma definitiva, también podría ser, como todos los excesos, peligroso.
La soledad es maravillosa, pero impide los abrazos, también los besos, ni que decir del sexo. No puedes hacer el amor contigo, no puedes abrazarte a ti mismo, al menos no físicamente. Estar solo te obliga, de algún modo, a vivir una existencia sesgada.
Además la soledad no es el único lugar posible para desarrollarse, es mentira, por ejemplo, que estar enamorado te limita, por el contrario te amplia la vida. Para amar a otro no hace falta que dejes de amarte a ti mismo, no es necesario renunciar a ser quien eres para ser querido.
Los que dicen que la soledad es el camino para el verdadero acercamiento con uno mismo y la posibilidad más segura para tener estabilidad, pareciera que tienen miedo de exponerse al encuentro con otras almas o que simplemente no han tenido buenos vínculos y la verdad es que conectar con alguien puede ser, como cantó Enrique Iglesias, una experiencia religiosa.
Luisa Ugueto Liendo
@luisauguetoliendo